Frias

De la cultura friense a la cultura de la inseguridad

La inseguridad en las calles de Frías es, lamentablemente, una “enfermedad endémica” que padecemos los vecinos de la ciudad de la amistad.

23/12/2018.- Es de público conocimiento los numerosos robos y atentados en contra de la vida que se cometieron en las últimas semanas, la mayoría de ellos en la vía pública.

La violencia ejercida por los delincuentes es cada vez mayor. Las víctimas son jóvenes y mayores, son mujeres y hombres, son vecinos y ciudadanos que quieren vivir seguros y en paz.

Debemos hacer algo

En la ciudad de Frías pareciera que no se trabaja en prevención del delito. La fuerza pública provincial no tiene los recursos humanos necesarios para hacer frente a  esta problemática, ¿o no quieren hacer nada? Tal vez …

La policía actúa en algunos casos, el trabajo de “inteligencia” se hace efectivo cuando tienen la necesidad de hacerlo, en la mayoría de los casos cuando un hecho es flagrante. Cuando sucede de otra manera hay que “rezar” para que la ayuda se haga presente.

Hace dos noches, al culminar una fiesta pública donde numerosas familias se habían dado cita, tres delincuentes arremetieron contra un efectivo de la policía federal causándole heridas muy graves. El mismo se encuentra en estado delicado en el Hospital Regional de la provincia.

Fueron tres malvivientes, portando un arma blanca que intentaron matar a este servidor público. A las horas fueron detenidos. La policía actuó rápidamente, bien. ¿Y en los otros hechos?. El trabajo de inteligencia de la policía de Frías muchas veces se remite a “averiguar” quienes son los que disienten contra del poder de turno o de la misma policía. Ellos saben todo lo que quieren saber, ellos pueden saber quién es quién en nuestra ciudad. ¿Trabajarán sólo para lograr algo a cambio?

Los vecinos intentan llamar a la policía, a los números telefónicos que no funcionan, un grupo de wathssap administrado por los mismos efectivos al servicio de los vecinos, pero que no responden, la Sub Comisaría del barrio Oeste que, dicho por los mismos policías, tienen personal único para los fines de semana y no pueden hacer frente a ninguna situación de riesgo. Cuando llegas a la comisaría 23, uno de los comisarios aduce que no conoce la ciudad porque es foráneo y no sabe qué hacer, otro comisario que le “miente” al denunciante diciendo que ya están tomando las medidas necesarias pero no hacen nada. Pasan doce horas de un hecho a dos cuadras de la comisaría (si, dije a dos cuadras, a 200 metros) y no hacen absolutamente nada. Una cabo de la policía que atiende personalmente por la noche y su única preocupación es mensajear con su teléfono sin siquiera levantarse de la silla para brindarle una correcta atención al vecino. Luego le toma la exposición pero se justifica que ella está afectada a otra comisaría pero que está reemplazando a un compañero en otro lugar de trabajo. Y uno se pregunta, ¿es una burla hacia el vecino? Si no tienen los recursos humanos y de movilidad arbitren las medidas para conseguirlos. Muévanse, gestionen, pidan, hablen con la comunidad y encontremos una solución. Hablen con las máximas autoridades de la policía y del gobierno de la provincia para lograr funcionar como corresponde.

¿Y el poder político?

También es necesario que el gobierno municipal actúe con urgencia. Es necesario, que todos los sectores políticos se reúnan y velen por la seguridad de la ciudad. ¿Sólo se juntan para hacer alianzas para una elección? ¿Sólo se juntan para hacer alianzas para la política proselitista? Las alianzas también deben ser para la política de seguridad, entre otras.

El señor intendente de la ciudad de Frías, Dr. Aníbal Padula conoce muy bien el sistema. El jefe comunal fue fiscal, Secretario de Gobierno y ahora Intendente. Conoce muy bien el funcionamiento de la justicia y la función pública municipal. Es el momento, como flamante intendente, de poner orden y seguridad trabajando conjuntamente con la fuerza policial. La comunidad lo sabe y confía en el jefe de gobierno municipal porque tiene la capacidad para lograrlo. El discurso municipal del porqué de muchas falencias es la falta de dinero para hacer frente a los múltiples problemas de Frías. Es cierto, estamos de acuerdo, pero esto viene hace un tiempo donde no se hicieron muchas cosas, ni siquiera un mantenimiento de la ciudad. Se necesita plata y para ello el municipio puso en marcha un nuevo plan de recaudación. Se necesita dinero genuino. Pero no es suficiente. Se necesitan obras de iluminación, porque la luz ayuda a optimizar la seguridad. Es lamentable la oscuridad en gran parte de la comunidad. Pero al mismo tiempo, de día están todas las luces prendidas. No se entiende, no hay explicación.

Y algunos se preguntarán, ¿el intendente puede hacer algo al respecto? La respuesta es positiva: por supuesto que puede hacer algo. Hay que gestionar más presencia policial en la ciudad, más efectivos que puedan trabajar en bienestar de la comunidad. Pero al mismo tiempo, gestionar la presencia de efectivos que puedan hacer el trabajo que les corresponde y no hacer de “soplones” de algunos políticos o de quién abra la billetera.

Y la comunidad tiene el derecho de vivir en paz y tiene la obligación de pedir vivir en una ciudad más segura para todos. En estas últimas semanas la gente tiene miedo de salir libremente por las calles de la ciudad, menores y mayores armados atacan a quienes se les crucen en el camino o los buscan para robarles y herirlos. Seguro que el alcohol y las drogas intervienen para que una sociedad se torne más violenta y sin control, seguro que la pobreza hace añicos el futuro de muchos jóvenes. Pero no nos confundamos: no culpemos al pobre que por su condición de ser pobre es delincuente. La gran mayoría de los pobres no delinquen, sino estaríamos frente, según los últimos datos oficiales, que la mitad de la población del país vive en la delincuencia y no es verosímil esa realidad. También sabemos que la pobreza excluye, la falta de educación, la falta de trabajo, la falta de oportunidades especialmente para los jóvenes. Es una dura realidad que también hay que hacerle frente de manera urgente. No podemos mirar para otro lado mientras los demás se hunden cada vez más en la miseria.

Tomemos medidas inmediatamente. No dejemos para más adelante cuando tengamos que lamentar situaciones irreversibles. Todos somos responsables. Las autoridades tienen la obligación y nosotros tenemos el derecho, como ciudadanos, de vivir en una sociedad más justa y segura para todos.

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